{"id":12837,"date":"2014-03-11T04:51:19","date_gmt":"2014-03-11T09:51:19","guid":{"rendered":"http:\/\/intervallenato.com\/inicio\/?p=12837"},"modified":"2014-03-11T04:51:19","modified_gmt":"2014-03-11T09:51:19","slug":"la-candela-viva-el-gran-exito-vallenato-en-los-carnavales-de-barranquilla","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/intervallenato.com\/inicio\/la-candela-viva-el-gran-exito-vallenato-en-los-carnavales-de-barranquilla\/","title":{"rendered":"\u2018La candela viva\u2019, el gran \u00e9xito vallenato en los Carnavales de Barranquilla"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Por Juan Rinc&oacute;n Vanegas<\/strong><\/p>\n<p><em>Fuego, fuego, fuego,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Que all&aacute; viene la candela,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Que ya viene por el higuer&oacute;n,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Que yo v&iacute; que me llevaba,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Que yo v&iacute; que me enterraba,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Fuego ya que me quemo,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva.<\/em><\/p>\n<p><em>Que se quema Chimichagua,<\/em><\/p>\n<p><em>la candela viva<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora cuando la canci&oacute;n &lsquo;La candela viva&rsquo; de la autor&iacute;a de Heriberto Pretel Medina, es considerada el &eacute;xito vallenato del Carnaval de Barranquilla aparecen los recuerdos vivos de ese hombre que muri&oacute; en el olvido el domingo 14 de agosto&nbsp; de 1988.<\/p>\n<p>El mismo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida vivi&oacute; entre el corregimiento de Plata Perdida y Chimichagua y se la pasaba recordando el ayer a trav&eacute;s de los sonidos de tamboras y tambores. De igual manera hablando de sus canciones &nbsp;como: &lsquo;La perra&rsquo;, &lsquo;Mi compadre se cay&oacute;&rsquo;, &lsquo;La palomita&rsquo;, &lsquo;La pava ech&aacute;&rsquo;, &lsquo;Dime por qui&eacute;n lloras&rsquo; y &lsquo;Vuela pajarito&rsquo;, entre otras, y de todas esas proezas que con el paso del tiempo lo convirtieron en un aut&eacute;ntico juglar y que hoy tiene bailando a todo un pa&iacute;s gracias a Sonia Bazanta Vides, Tot&oacute; &lsquo;La Momposina&rsquo; y Jorge Celed&oacute;n.<\/p>\n<p>Con el profesor Hern&aacute;n Mart&iacute;nez Arguelles, sol&iacute;a ir a la casa donde viv&iacute;a el juglar, ubicada en la calle de Las Palmas y ante nuestra presencia se alegraba de que fu&eacute;ramos c&oacute;mplices de sus relatos donde las mujeres con sus polleras bailaban irremediablemente en su memoria y eso le hac&iacute;a brillar los ojos. Tambi&eacute;n para que nos di&eacute;ramos cuenta que sus canciones bajaban directo de su cerebro al pentagrama de su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>Esos tiempos de la Chimichagua del ayer donde las historias ten&iacute;an varios cap&iacute;tulos que se escrib&iacute;an con el lapicero del alma, que se alumbraban con velas y mechones, que giraban alrededor de una vieja tambora y unas voces gastadas por el paso de los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Entre relato y relato, donde el tiempo pasaba sin darnos cuenta, al viejo Heriberto Pretel le gustaba comer panela que le pon&iacute;an en un plato de peltre. &ldquo;Eso da fuerzas y levanta el &aacute;nimo&rdquo;, era su comentario.<\/p>\n<p>Una de esas tardes de visitas y donde como siempre se daba a la tarea de repetir historias de su vida, y muchas veces le a&ntilde;ad&iacute;a un nuevo recuerdo, pidi&oacute; escuchar a un gran cantador de tambora, Reinaldo Ruidiaz.<\/p>\n<p>La misi&oacute;n no fue dif&iacute;cil porque &lsquo;Rey&rsquo;, como era conocido el cantador, viv&iacute;a cerca y accedi&oacute; de inmediato. Solo pidi&oacute; un pedazo de panela para afinar su garganta y h&aacute;gale a capela con la canci&oacute;n: &rsquo;Puya puyar&aacute;&rsquo; y hasta nos toc&oacute; hacerle el coro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Muchachas bailen la puya<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute; (Bis)<\/em><\/p>\n<p><em>Que la puya est&aacute; sabrosa<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute;<\/em><\/p>\n<p><em>La puya, es saramulla<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute;<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puya, candelosa<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute;<\/em><\/p>\n<p><em>Es la puya que murmulla<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute;<\/em><\/p>\n<p><em>Es la puya candelosa<\/em><\/p>\n<p><em>Puya, puyar&aacute;.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Frecuentemente en la escena tambi&eacute;n aparec&iacute;an Julia Pretel, hija del maestro, quien le cantaba sus canciones y Mar&iacute;a Catalina Pe&ntilde;aloza, conocida en la regi&oacute;n como &lsquo;La mirla del Cesar&rsquo;. Ambas se encargaban de alegrarle la vida al viejo que hizo posible que los cantos de tambora tuvieran gran repercusi&oacute;n en esa zona del Magdalena Grande, y tambi&eacute;n fue el encargado de cotizar en alto grado la fe a la Virgen de la Pastorita, cuya fiesta organizaba cada 15 de agosto.<\/p>\n<p>Todos esos sucesos folcl&oacute;ricos se daban a conocer en aquel entonces en la naciente estaci&oacute;n radial &lsquo;La Voz del Higuer&oacute;n&rsquo; donde se ten&iacute;a el programa &lsquo;Popurr&iacute; Cultural&rsquo;, el alma de un pueblo que se deleitaba con esos cantos nacidos de las faenas artesanales, agr&iacute;colas, ganaderas y pesqueras.<\/p>\n<p>El profesor Hern&aacute;n Mart&iacute;nez, todav&iacute;a conserva en cuadernos, libros y casete, las historias de esos acontecimientos donde un canto y una danza eran la materia prima que daban el m&aacute;ximo aliento a personajes como Heriberto Pretel Medina, quien cultiv&oacute; folclor para que hoy esos frutos se recojan en grandes cantidades en los Carnavales de Barranquilla, evento declarado por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La invitaci&oacute;n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ante el &eacute;xito total de la canci&oacute;n &lsquo;La candela viva&rsquo; que compusiera Heriberto Pretel Medina, en el a&ntilde;o 1923, le hago la m&aacute;s cordial invitaci&oacute;n a Tot&oacute; &lsquo;La Momposina&rsquo; y a Jorge Celed&oacute;n, para que visiten a Chimichagua y reciban un reconocimiento de la administraci&oacute;n municipal que preside Javier Mart&iacute;nez, de los directivos de los Festivales de Danzas y Tamboras y Tierra de La Piragua, y del pueblo en general, por exaltar nuestro querido folclor y adem&aacute;s le lleven una ofrenda floral a la tumba del c&eacute;lebre compositor.<\/p>\n<p>Ese mismo que le puso letra y m&uacute;sica a un incendio de varias casas y que Tot&oacute; y Jorgito, retomaron para darle honra y gloria al folclor de una tierra donde los abuelos con su sabidur&iacute;a natural nos contaron que hace tiempo navegaba por el Cesar una piragua que part&iacute;a de El Banco, viejo puerto, a las playas de amor en Chimichagua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>FRASE PARA DESTACAR.<\/strong><\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida, el viejo juglar vivi&oacute; entre el corregimiento de Plata Perdida y Chimichagua y se la pasaba recordando el ayer a trav&eacute;s de los sonidos de tamboras y tambores y tambi&eacute;n hablando de sus hoy c&eacute;lebres canciones, caso &lsquo;La candela viva&rsquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por Juan Rinc&oacute;n Vanegas Fuego, fuego, fuego, la candela viva. 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